La reflexión de Ana Paulino
Salmo 103
1. Bendice, alma mía, a Jehová,
Y bendiga todo mi ser su santo nombre.
2. Bendice, alma mía, a Jehová,
Y no olvides ninguno de sus beneficios.
3. Él es quien perdona todas tus iniquidades,
El que sana todas tus dolencias;
4. El que rescata del hoyo tu vida,
El que te corona de favores y misericordias;
El salmista se habla a si mismo exhortándose al mismo tiempo a bendecir y alabar a Jehová con toda su alma y todo su ser, después de superada la cautividad. Así mismo debemos de exhortarnos nosotros mismos, que aunque no queramos muchas veces ni haya deseo de hacerlo debemos bendecir su nombre y darle gracias porque mucho ha hecho ya con tan solo permitirnos estar en este día, y en esta hora.
Dios Te Bendiga.
Notas relacionadas





