Cuando la exitación sexual ser convierte en un trastorno
Tener muchos orgasmos o estar cerca de alcanzarlos no siempre es placentero. Hay registrados casos de mujeres con excitación continua, incontrolable y no relacionada con el deseo.
Orgasmos fuera de lugar. La musculatura se contrae, aumenta la sudoración, la frecuencia cardiaca, hay vasodilatación y se acelera la respiración; el cuerpo se prepara para el clímax pero lo hace en el momento y en el lugar inadecuados. Algunas mujeres reconocen vivir permanentemente excitadas pero sin que su estado responda a ningún interés sexual. Les sucede haciendo la compra, tomando café con unas amigas o sentadas en el trabajo. El Síndrome de Excitación Sexual Persistente (PGAD, por sus siglas en inglés) convierte el placer de tener un orgasmo en frustración, culpa o desesperación.
«Es una disfunción rara que se caracteriza por la presencia de tensión genital y excitabilidad pero sin que exista deseo. Esta situación no siempre desemboca en un orgasmo y, aunque lo haga, la sensación no suele desaparecer, sigue sin resolverse», explica Francisco Cabello Santamaría, director del Instituto Andaluz de Sexología y Psicología.
Recientemente descrito, este síndrome ya se considera una disfunción sexual, «tal y como quedó descrito en el último consenso internacional celebrado en París en 2003», aclara el citado especialista, y se espera que sea incluido en un futuro dentro del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM, en sus siglas en inglés), en el que se compilan todos los problemas psíquicos.
Tanto ginecólogos como sexólogos inciden en que este síndrome no debe confundirse ni con la adicción al sexo, que se caracteriza por la constante necesidad de mantener relaciones, ni con la anorgasmia o imposibilidad de alcanzar el clímax. También es distinto de la multiorgasmia, un fenómeno que de por sí no es patológico y que se basa en la posibilidad de ‘culminar’ varias veces seguidas. «Si una mujer se estimula y cuenta con unos buenos niveles hormonales puede tener muchos orgasmos al día», sostiene este médico, psicólogo y sexólogo. Precisamente, esta semana ha saltado a la luz el caso de Michelle Thompson, una británica que afirma tener 300 orgasmos al día.
La clave del PGAD es que las mujeres que lo sufren se encuentran en un constante estado preorgásmico que, en ningún caso, se relaciona con la presencia de deseo sexual. Lejos de resultar grata, la sensación es desagradable y molesta. «El sentimiento no es el de una excitación sexual normal y placentera, tiene más que ver con el dolor genital», explica una paciente, cuyo caso recoge ‘The Journal of Sexual Medicine.’
Lo más habitual es que las mujeres acudan a la consulta del ginecólogo alegando insatisfacción o dolor durante la penetración y no una excitación permanente. «En mis 26 años de carrera profesional, habré visto como mucho tres casos», apunta Cabello Santamaría. «Yo sólo he visto el caso de un hombre que eyaculaba con mucha frecuencia», añade Lourdes Parajón, psicóloga del Ruber Internacional (Madrid).
Fuente: Elmundo.es
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