La final de la NBA sigue bien buena
No fue Kobe Bryant sino Derek Fisher el que le dio la estocada a los Boston Celtics en su propia cancha para poner la final 2-1 para Los Angeles Lakers. Justo cuando el líder angelino agonizaba con una mala racha de lanzamientos, apareció el experimentado base para destrozar las esperanzas de los de Doc Rivers a punta de canastas inmensas, la última con una jugada de dos, con tiro libre adicional a falta de 48 segundos, que dejó el duelo visto para sentencia.
Los Lakers se llevaron el partido por 84-91 y volvieron a poner la serie de cara, sabedores de que en el peor de los casos volverán a casa para defender su título en un sexto partido.Lo hicieron con un baloncesto férreo en defensa y centrado en ataque, con una positiva aportación de Odom desde el banquillo y con los 29 puntos de Bryant pese a su bajón en el último cuarto.
Fuente: Elmundo.es
Notas relacionadas





