Dominicano Ubaldo Jiménez con los pies en la tierra
Su promedio de carreras limpias permitidas está en un ínfimo 1.16 y podría alcanzar una temporada memorable como la que tuvo Bob Gibson en 1968, cuando la leyenda de los Cardenales de San Luis terminó con foja de 22-9 y 1.12 de efectividad. Su actuación fue tan dominante que fue factor, en parte, para que las Grandes Ligas decidieran disminuir el tamaño de la lomita de los lanzadores al año siguiente.Leer el resto del contenido
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