Papá!
Detenido en un semáforo de la ciudad pensando en las tantas obligaciones diarias de las que uno tiene que cumplir, llegó el momento de detenerme porque la luz cambió a roja, y por cosas de la vida en el lugar que frené me encontré este hombre y no se por qué me llegó a la mente mi padre, aquel abuelo se estaba comiendo un pedazo de pollo con tanto gusto en medio de un solazo, de inmediato pensé que donde estarían sus familiares, sus hijos, si los tuvo, también pensé en un asilo, pensé tantas cosas que no dejo de pensar en mi papá, a Dios que nos de la salud para trabajar y no permitir que un viejo de uno llegue a ese punto.
Parece que es verdad, que el que nada tiene nada vale, porque de tener un clavo, no le dejarían abandonado.
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