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Las mujeres mienten mejor


La argentina Alicia Gallotti hace parte de una nueva ola de mujeres que se ha dedicado a explorar el tema de la infidelidad femenina. A lo mejor, cansadas de verse analizadas bajo una moral dictada por los hombres durante siglos, ellas se han dado a la tarea de buscar otras razones a sus devaneos fuera de sus noviazgos o matrimonios. Como se recuerda, la tradición ha establecido casi como un dogma que un hombre que engaña a su pareja es un macho, mientras que una mujer que pone cuernos es vista como una persona de dudosa ortografía. Según la escritora, hasta ahora la única infidelidad más o menos tolerada en la mujer es aquella en la que se enamora de otro, deja a su pareja y se compromete o se casa con él.

Ahora, esta periodista que tiene en su haber más de una decena de exitosos libros sobre sexualidad como El nuevo Kama Sutra ilustrado, Kama Sutra para la mujer y Placer sin límites, lanza Soy infiel, ¿y tú? Te quiero…, pero me acuesto con otros, en el cual, como se lo explicó a la agencia Efe, pretende “sacar a la luz la existencia de la infidelidad femenina, una gran desconocida y nada aceptada aún entre la sociedad, mediante testimonios de las propias mujeres”. Se puede decir que Gallotti es una autoridad en infidelidad en el mundo de habla hispana, pues desde hace varios años regenta en Internet Victoriamillan.es, reconocido como “un sitio web para infieles”, ya que allí acuden personas solteras y casadas en busca de coqueteos o de aventuras amorosas o sexuales. Semejante herramienta le permitió realizar una encuesta entre más de 50 mujeres entre los 25 y los 60 años, de la cual salieron a la luz hallazgos que desvirtúan mitos y explican qué pasa en el corazón de las mujeres cuando se permiten una canita al aire.

En pleno siglo XXI, las dos más grandes infieles de la literatura del siglo XIX, Emma Bovary, creada por Gustave Flaubert; y Anna Karenina, del genial Leon Tolstoi, siguen gobernando en el estereotipo de la fémina infiel. Presas ambas en matrimonios sin amor o de conveniencia, son capaces de desafiar las duras imposiciones sociales y hasta de sacrificar su maternidad por una poderosa razón: el gran amor que sienten por sus amantes. La carga moral de su conducta, en el caso de Emma, y el repudio social en el de Anna, terminan por llevarlas a la tumba. Se trata en verdad de dos bellos y complejos personajes en quienes se resume la creencia común de que mientras los hombres engañan para saciar sus deseos sexuales, ellas lo hacen porque están sincera y ciegamente enamoradas de sus amados prohibidos. Pero según el nuevo libro, el cual estará en Colombia en las próximas semanas, ello es más mito que realidad. Al igual que sus contrapartes del género masculino, la mujeres están tan abiertas como ellos a disfrutar de una aventura de cama y nada más. La mayoría de sus encuestadas afirmó que no estaban dispuestas ni a separarse ni a divorciarse cuando traicionaron a sus parejas. Y como colofón a esta revelación agrega con ironía esta frase de un autor anónimo: “Si las mujeres tuvieran relaciones sexuales solo cuando se sienten presas del amor, la mayoría moriría célibe”.

Gallotti tiene razón al afirmar que la infidelidad femenina es una gran desconocida y su nueva obra sirve para refrescar la memoria: es un fenómeno que se ha dado siempre, como lo han mostrado la literatura y el cine. Hoy sucede que está aflorando con mayor naturalidad, explica, mientras que ayer se escondía porque no se quería reconocer la promiscuidad femenina. Ello por una razón muy simple: “a los hombres les cuesta aceptar que las mujeres puedan hacer lo mismo que ellos”.

Pese a esa terquedad masculina, los argumentos de la autora, radicada en España, apuntan a que no hay muchas diferencias en la manera en que uno y otro sexo son infieles. Una encuesta de la Universidad de Florencia, en la que también se basa su nueva obra, mostró que 58 por ciento de las mujeres confiesa haber engañado a su esposo o novio al menos una vez en la vida, 65 por ciento manifestó haber tenido una aventura de una noche y 10 por ciento confesó que había tenido relaciones simultáneas con su esposo y su amante. Así mismo, 81 por ciento afirmó que coqueteaba con sus compañeros de trabajo y dos de cada tres aceptaron que tenían fantasías eróticas con ellos. Aunque altas y sorprendentes para muchos, estas cifras no igualan de todos modos a las de los hombres. Pero si bien ellos siguen gozando de más amplias libertades para conquistar en otros cercados, Gallotti acude a un dicho del cantautor Joaquín Sabina que les da ventaja según el cual, si bien los hombres engañan más que las mujeres, ellas lo hacen mejor. “Venimos de siglos de aprendizaje. A la mujer, históricamente, no le ha quedado de otra que ser infiel a escondidas”, dijo Gallotti hace poco en otra entrevista. El miedo a ser repudiadas las ha llevado a desarrollar subterfugios muy eficaces para mantener a salvo sus secretos amorosos.



El nuevo libro de la periodista argentina explora además qué lleva a la mujer a poner sus ojos en un hombre distinto a su pareja. Su reflexión al respecto incluye una variada gama de razones que va desde la mera adicción a la seducción hasta la venganza. También es probable que lo haga porque siente que ello la libera, compensa sus temores o la alivia de las frustraciones de una relación en crisis. También hay quienes sencillamente se dejan llevar y las que solo buscan sexo, como ya se anotó.

Las investigaciones de la escritora también señalan que a partir de los 35 años las mujeres tienden más a mirar “para otro lado”. Además, no es cierto que el grado de instrucción o el estatus socioeconómico determinen los cuernos en las relaciones sentimentales: ellos están presentes en todas las capas sociales y tanto amas de casa como empresarias pueden verse tentadas a hacerlo.

“Lo único imperdonable de una mujer infiel es que no lo disfrute”, declara Gallotti. Ella incluso cree que esta conducta puede traer beneficios porque “al sentirte más deseada y comprobar que eres activa en el ‘mercado amoroso’, puedes reavivar la pasión con tu pareja y reforzar la autoestima”. Aun así, aclara que no está ni a favor ni en contra del adulterio o el engaño, sino que más bien aboga por la franqueza en la pareja.

Su libro, al decir de editores y libreros, promete ser un éxito comercial. A propósito, Gallotti cree que si el tema de la infidelidad vende tanto en los actuales días no responde a que la fidelidad sea un valor en crisis. Lo que está en decadencia, opina, es la pareja monógama. “Hasta que no se modifique el concepto de propiedad, el hecho de que mi mujer o mi marido es ‘mío-mío’, no avanzaremos”, advierte.

Es del todo reacia a creer que hay recetas para evitar que una relación se quiebre por la intromisión de un tercero, pero su libro de todas formas sí trae sugerencias que mejoren los pronósticos. “Lo que una mujer nunca puede permitirse si se propone ser infiel es hacer algo que no quiera por venganza, porque su marido se lo proponga (que también hay casos) o porque otro se lo imponga”, le dijo a la agencia Efe. A los hombres, por su parte, les aconseja dejar aflorar su lado femenino, porque eso les encanta a las mujeres. También los exhorta a dejar de actuar como machos para retenerlas y que acepten que ellas cuentan con los mismos derechos, hasta de ser infieles.

A ambos, por último, les recuerda que los dos géneros tienen formas muy parecidas de pensar con respecto al amor y que por lo tanto cada persona sabe cómo es su pareja y debe tomar conciencia de que la infidelidad puede surgir algún día.

Fuente: Revistafucsia.com.co



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